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La mejora continua como estrategia de marca

 

Por Marcelo Rebori

Desde 2022, se realiza un relevamiento cuya finalidad es conocer la percepción del servicio educativo que brinda la Facultad y contar así con una medida de la experiencia académica de los estudiantes. Además, este año sumamos un estudio específico para entender qué sostiene el valor de la marca Económicas y cómo se compone. Agradecemos a quienes respondieron los instrumentos, tanto estudiantes como graduados, ya que esa información se usa para tomar decisiones y con esta nota buscamos compartir lo que surgió.

Los resultados de la encuesta muestran una valoración alta y en crecimiento. Más del 95% de los estudiantes valora positivamente el servicio educativo y casi el 85% recomendaría estudiar en Económicas. En estos últimos años mejoró la valoración de la tarea docente y aumentó el uso de los espacios de acompañamiento, como el Área Dinámica del Aprendizaje, que trabaja con los estudiantes ante dificultades vinculadas al aprendizaje, situaciones de salud mental u otras problemáticas que pueden afectar su recorrido académico. También creció el uso de la Coordinación Estudiantil y ambos espacios reciben muy buenas valoraciones entre quienes los utilizan. Detrás de estos resultados está el trabajo cotidiano de docentes, personal nodocente y equipos de acompañamiento.

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La encuesta también señala aspectos a mejorar. En docencia, la transmisión del conocimiento sigue siendo el indicador más bajo, aunque es el que más creció en los últimos años. En servicios, la conectividad aparece como el punto más débil, con una caída en la valoración del wifi en los edificios de Económicas. En un contexto en el que las propuestas formativas incorporan cada vez más tecnología en las aulas, contar con una buena conectividad se vuelve especialmente importante. Entre los aspectos consultados, los estudiantes valoran principalmente el conocimiento y la actitud de los docentes y las oportunidades de salida laboral, con una diferencia amplia respecto del resto.

Hablar de marca

En las universidades públicas no es habitual hablar de marca, en parte porque el término se asocia al ámbito empresarial o a la publicidad. Desde la gestión entendemos que es necesario hacerlo. La marca de una institución es lo que su comunidad reconoce y valora de ella, empezando por su prestigio y por el sentido de pertenencia de quienes la integran. Ese valor existe se gestione o no, y una administración necesita medirlo y cuidarlo como cualquier otro recurso institucional. En una universidad pública, hacerlo es también una forma de rendir cuentas sobre el valor de lo que la sociedad sostiene.

El estudio mostró que el prestigio de la Facultad y la disposición a recomendarla se asocian principalmente con la experiencia académica y, en segundo lugar, con el vínculo y la pertenencia a la comunidad. La identidad y la visibilidad, incluida la presencia en medios y redes, no muestran un peso propio cuando se consideran las otras dimensiones. La marca se construye entonces en lo que ocurre cada día en las aulas, en la atención y en el acompañamiento que brindamos a estudiantes y graduados.

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Esa experiencia incluye contenidos actualizados según las demandas del mundo profesional, docentes cercanos y bien formados, acompañamiento durante toda la carrera, infraestructura adecuada y una gestión que responda. Se construye con docentes que enseñan, responden consultas y evalúan, y con el trabajo de los nodocentes que sostiene a diario la tarea administrativa y acompaña la gestión. Por eso entendemos la mejora continua como algo más amplio que una política de calidad. Es la base de nuestra estrategia de marca. 

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El rumbo

A partir de estos resultados definimos prioridades de gestión. En conectividad, está en marcha la renovación de los equipos de wifi. Con los graduados, el año pasado creamos la Secretaría de Graduados, cuya finalidad es fortalecer el vínculo después del título de grado a través de distintas propuestas, como programas ejecutivos, webinars y otras actividades de interés para este claustro. Los espacios de acompañamiento, cuyo uso viene creciendo, van a seguir fortaleciéndose.

La función docente sigue siendo un desafío. Los docentes son lo más valorado por los estudiantes y, al mismo tiempo, la transmisión del conocimiento es el aspecto con mayor margen de mejora. Por eso estamos diseñando un plan para construir capacidades institucionales que nos permitan enseñar mejor en un contexto atravesado por la inteligencia artificial. La idea es trabajarlo junto con los propios docentes, no solo desde el uso de herramientas, sino también revisando prácticas de enseñanza, evaluación y acompañamiento del aprendizaje, con un marcado abordaje institucional. 

Este análisis es importante hacia el interior de la Facultad, pero cobra todavía más sentido cuando miramos el contexto que atraviesa el sistema universitario en Tandil y la región. Durante muchos años, la UNICEN tuvo una presencia predominante en un territorio donde convivía con pocas instituciones universitarias. Ese escenario fue cambiando. Con el tiempo se radicaron nuevas instituciones privadas, crecieron las propuestas virtuales y de corta duración y, más recientemente, universidades nacionales comenzaron a desarrollar actividades dentro de la propia región de influencia de la UNICEN. 

Esto se potencia además por el lugar que ocupa Tandil como ciudad intermedia de referencia, con una dinámica económica y social propia y una articulación sostenida entre el sector público y el privado. Ese contexto vuelve a la ciudad más atractiva para instituciones de mayor escala que pueden evaluar instalar una presencia permanente, con campus propio y una oferta académica más amplia. Para la UNICEN y para Económicas esto abre un escenario nuevo, distinto a los que atravesamos hasta ahora, y que nos exige estar preparados para una configuración universitaria más diversa en la ciudad y la región. 

Como parte de la UNICEN, Económicas comparte fortalezas difíciles de replicar en el corto plazo, como la trayectoria, el arraigo en el territorio, la capacidad académica y científica, el vínculo con el medio y una oferta de grado diversa y no arancelada. A eso se suma lo propio de la Facultad, que los datos confirman, con una reputación muy alta y una fuerte disposición de estudiantes y graduados a recomendar Económicas. En este sentido, la experiencia deja de ser un concepto abstracto para convertirse en un factor central en la construcción de la marca. El desafío es sostener ese diferencial en el tiempo, y el análisis indica que el camino es mejorar continuamente la experiencia de nuestros estudiantes y graduados. 
En síntesis, mejorar la experiencia es la mejor respuesta que Económicas puede dar a este contexto, y también su manera de aportar a la UNICEN. 

 

El autor es decano de Económicas UNICEN
 

Marcelo Rébori